El surgimiento de la polaridad que hay entre las formas tradicionales de la polifonìa objetiva y las tendencias innovadoras de un arte que busca lo subjetivo y expresivo, florece con gran tenacidad el nuevo lenguaje de la música. Lenguaje que bajo el proceso de reconciliación se extiende siglo y medio: desde 1600 hasta la muerte del "sabio músico" Bach en 1750, aproximadamente. El historiador suizo Wölfflin (1864-1945) identifica el "Barroco" como oponente al Renacimiento, permitiendo qué, se considere por primera vez como acontecimiento en la historia del Arte, Y en la musicologìa. Por "barroco" podemos entender "bizarro", en el sentido singular, subjetivo y poco común que tiene la palabra en sus orígenes.
Las manifestaciones de la música Barroca son demasiado diversas y una sola denominación no puede cobijarlas a todas. Esta constituyen fenómenos tan distintos como los madrigales del italiano Gesualdo, las canzoní de Gabrieli, las "sinfonìas" de Stradella, las sonatas-trìo de Corelli, los conciertos de Vivaldi, las tragedias líricas de Rameau, las Pasiones de Shütz y las cantatas de Bach..
Aunque la música barroca obtenga diferentes cuestiones a tratar, presenta a su vez un número de características comunes: La primera y màs importante es la presencia del Bajo-continuo o bajo cifrado. Este Bajo cifrado es la consecuencia ineludible de esa otra característica capital de la música barroca que es el alejamiento paulatino de la antigua polifonìa vocal en provecho de la monodia acompañada, que tiende a lo instrumental. En efecto, el surgimiento del estilo monòdico estimula la necesidad de acudir a un método simplificado en la armonía instrumental del siglo XVI, marcando el sentido habitual de las sucesiones armónicas en cifras. La correlación del bajo continuo y la melodía acompañada, es un caso habitual y filosófico; la Armonía es la mezcla de dos fuerzas contrarias, que revolotean en la mente del compositor barroco.
Carlos Gesualdo "Barroco Alto" inicios del siglo XVII.
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